NINTENDO: De castillo de papel a imperio virtual

Seguramente no haya ningún menor de 40 años al que la palabra Nintendo no le diga nada. Sería muy difícil encontrar a alguien, en esta franja de edad, a quien no se le activase ningún mecanismo cerebral para asociar esta archiconocida marca al mundo del entretenimiento virtual, o, más llanamente, a los videojuegos. Efectivamente, “la gran N” ya forma parte de la cultura popular mundial, lo mismo que Coca-Cola, Nike o Nestlé. Especialmente a partir de los años ochenta, con el lanzamiento, en 1983, de su legendaria NES (Nintendo Entertainment System, conocida como Family Computer -Famicom- en Japón). Allí empezó la era moderna de los “juegos de video” como fenómeno cultural de masas. Ahora bien, el inicio de todo este imperio virtual viene de mucho antes: casi un siglo atrás. Y es que el gigante de Kioto se construyó sobre unos cimientos de papel y cartón…

Así lucía la central de Nintendo en un lejano 1889…

 

Fusajiro Yamauchi funda Nintendo Koppai el 23 de septiembre de 1889. De origen humilde y carácter emprendedor, Yamauchi nunca podría imaginar que estaba dando el primer paso para crear una compañía pionera a nivel internacional, de beneficios millonarios y con tentáculos por todo el globo. Los comienzos fueron mucho más modestos, aunque no podemos decir que a la empresa le costara arrancar… Nintendo fabricaba cartas hanafuda (‘cartas de flores’) hechas a mano. Se trata de un tipo de cartas típicas de Japón con motivos vistosos y usadas en multitud de juegos. De hecho, la palabra Nintendo se puede traducir como “Templo del hanafuda libre”. El caso es que las cartas de Yamauchi tuvieron un éxito arrollador gracias a dos factores fundamentales: en primer lugar, la excelente calidad del producto, y, en segundo, la práctica situación de monopolio de la que gozó, ya que en esa época el autárquico gobierno de la isla había prohibido el uso público de las cartas (a excepción de las fabricadas por Nintendo) debido a estar asociadas al juego y la ludopatía, un problema más que serio en este país asiático. Sin embargo, la sombra de la yakuza sí que se vio relacionada con la marca, dado que las malas lenguas dicen que precisamente fue la gran aceptación de este producto entre la mafia nipona la que relanzó su enorme difusión…

Una muestra de ‘hanafuda’ clásico

 

Ante tal demanda, Yamauchi pronto expandirá su negocio con otra tienda en Osaka y creando nuevos juegos de cartas, además de ser el primer fabricante japonés de barajas occidentales, que, a principios del nuevo siglo, con la apertura de Japón, se empezaron a introducir. En definitiva, una carrera meteórica que sólo se vio truncada con la muerte del fundador, ya como hombre rico, en 1940, justo antes de la entrada del país en la II Guerra Mundial. Yamauchi fue enterrado en el sótano de las oficinas generales de Nintendo en Kioto. Un mausoleo para quien levantó un castillo de papel que, con la ayuda de un fontanero italiano (un tal Mario…) se convertiría en imperio virtual. El resto ya es historia.

El merchandising de la gran N ha evolucionado bastante…