La Magia en el Cine (III)

En este espacio ya hemos tratado en más de una ocasión la relación entre la magia y el mundo del cine, una simbiosis mucho más recurrente y prolífica de lo que pueda parecer, aunque a menudo se limite al apartado técnico y de efectos visuales de los filmes. Efectivamente: en un sentido estricto tampoco existen, en realidad, tantas películas que tengan a magos o mentalistas como eje central, o como mínimo que sitúen al ilusionismo como una parte importante de su trama. Pero nada de lloriqueos: hablamos de un ámbito extensísimo, con multitud de títulos, más o menos ocultos, y una excelente nómina de actores que han dado vida a personajes tocados por la famosa varita. Sólo hace falta rebuscar un poco…

 

Magic (1978)

No nos hizo falta rebuscar demasiado, precisamente, para hallar las dos joyas de nuestro último repaso: la cosecha de 2006 y sus geniales The Prestige (El truco final), de Christopher Nolan, y The Illusionist (El ilusionista), de Neil Burger. Hoy vamos a echar la vista un poco −o bastante− atrás para abordar una producción que, a pesar de no ser excesivamente conocida, cuenta con un trasfondo muy interesante y unas mentes pensantes de primer nivel. Y es que, si The Prestige tenía en nómina a Hugh Jackman, Christian Bale y Scarlett Johansson, y The Illusionist a Edward Norton y Jessica Biel, Magic (sí, Magia, así de simple, por si alguien quería el título ideal para esta sección) tiene como cabeza de cartel un intérprete que puede ocupar en pantalla tanto como todos estos juntos… el gran Anthony Hopkins. La película, que en nuestro país incorporó el subtítulo “El muñeco diabólico” −ya vemos por dónde irán los tiros…− fue dirigida por Richard Attenborough (Un puente lejano, Gandhi), e incorpora una escalofriante banda sonora del maestro Jerry Goldsmith. Se trata de un filme extraño, tanto por su temática (sobre todo en esa época) como por la excepcionalidad que constituye en la filmografía global tanto del realizador como del actor protagonista.

 

Vaya par de artistas. Sin trampa ni cart… Ah, no: cartón sí

 

Corky (un joven Hopkins) es un ayudante de mago tirando a mediocre que quiere recuperar su amor del instituto. Tras fracasar estrepitosamente en su primera actuación en solitario ante el público, se le da la oportunidad de incluir un muñeco de ventrílocuo en su show, que, milagrosamente, le lanza al estrellato. Pero algo raro pasa con ese pequeño ser inanimado… Corky empieza a creer que el muñeco cobra vida, juega con su mente, lo manipula y lo va teniendo a su merced poco a poco…

 

La película se vuelve muy inquietante a mitad de metraje…

 

Magic no fue un éxito comercial ni de crítica, pero quien se aproxime a ella hoy en día encontrará una cinta muy particular, con buenos personajes, una ambientación tensa y muy a lo Stephen King y un Hopkins capaz de comerse la pantalla actuando con un trozo de madera y un montón de harapos… ¡Echadle el guante!