La Magia en el Cine (II)

La semana pasada hablábamos del origen del cine y lo vinculados que estaban, efectivamente, con el concepto mismo de la magia y el mundo del ilusionismo. A través de la experiencia de uno de los pioneros cinematográficos, Georges Méliès, un mago con iniciativa y visión de negocio, comprobamos que la materia prima del celuloide es, de hecho, la misma que la de la magia: la ilusión, el ansia de emociones desconocidas y de ser sorprendidos por lo que es nuevo y diferente, la fantasía y el impacto visual… En suma: los efectos especiales, en el sentido más literal, necesarios para trasladar a la gran pantalla toda la creatividad y fuerza narrativa de los maestros de ceremonias que nos hacen viajar a otra dimensión. Y es que, al fin y al cabo, el sentido del espectáculo es el mismo encima de un escenario que sentado en las butacas de una sala de cine.

¡Bienvenidos al mayor espectáculo del mundo!

Hoy haremos un primer repaso a algunos de los mejores films que han intentado plasmar el arte de la magia y el gremio de los ilusionistas, y que lo han hecho con más o menos suerte. Lo haremos a lo largo del tiempo y sin seguir ningún orden cronológico ni de notoriedad…

Bendito 2006. Hace doce años se dio un fenómeno bastante curioso −aunque más habitual de lo que parece−: la coincidencia, en un mismo año, de dos películas de primera fila y de temática muy parecida. Hablamos de The Prestige (El truco final) y The Illusionist (El ilusionista). Ambas cuentan con un reparto de primer nivel y presupuestos nada modestos (40 millones de dólares la primera; 16 la segunda), a pesar de que la obra de Christopher Nolan acabó teniendo bastante más repercusión mediática y aceptación entre los críticos, además de la recaptación en taquilla (110 millones en todo el mundo, ante los 88 de The Illusionist).

Bale interpreta a Alfred Borden, un mago de origen humilde

Aunque, efectivamente, casi todos coinciden en valorar mejor la cinta de Nolan, la de Neil Burger también es una delicia. Edward Norton y Jessica Biel nos dejan una intensa historia de amor ambientada en la Viena del siglo XIX con muy buenos momentos de actuaciones en directo y giros de guion. En The Illusionist, en cambio, no aparece ningún truco de magia, pero se trata de una representación exquisita del oficio y de lo que significa dedicarse al ilusionismo. Tal y como dice el personaje de un brillante Christian Bale: “Te suplicarán que les cuentes el secreto, pero en cuanto lo descubras, se acabó todo. Te ignorarán. El secreto no impresiona a nadie. El engaño que has empleado lo es todo”. Hugh Jackman, Scarlett Johansson, Michael Caine e incluso David Bowie cierran un cartel de lujo.

Edward Norton y Jessica Biel como cartel… ¡tampoco es poca cosa!

 

Dos películas bastante diferentes y con dos aproximaciones también muy distintas respecto del mundo de la magia, pero que absolutamente ningún amante del ilusionismo debería dejar pasar.

Sí, ¡¡¡2006 fue un año mágico!!!