La cara B de David Copperfield (I)

En todas partes cuecen habas. Ciertamente, este refrán no se ajusta demasiado al mundo de la magia, donde solemos hablar más de conejos y de cartas, y en el que los artistas más bien se ocupan de los trucos de la ilusión. Sin embargo, nos sirve para tener claro que en cualquier ámbito profesional los imprevistos, los contratiempos y los errores son un factor más que presente y, el saber afrontarlos y gestionarlos, igual o más importante que hacer lo mismo con el éxito y la fama. También entre los mejores. Sobre todo entre los mejores.

Grandes figuras, grandes problemas…

David Copperfield (Nueva Jersey, 1956) es, indiscutiblemente, uno de los mejores magos del mundo y seguramente el más conocido internacionalmente. Ahora bien, hoy no vamos a enumerar ninguna de sus actuaciones para la historia, sino que os dejaremos algunas pinceladas del lado menos brillante del personaje; las máculas de una carrera que en ningún caso oscurecen una trayectoria legendaria, pero que dejan constancia del hecho de que, en toda carrera, siempre hay un poco de sufrimiento, dificultades y pruebas de resistencia. Eso sí: los maestros siempre tiran para arriba…

 

  • Escapar de la muerte: Nunca el nombre de un número había sido tan premonitorio… El 11 de marzo de 1984 Copperfield llevaba a cabo una actuación al estilo Houdini en la que, maniatado y encadenado, tenía que escapar de un tanque lleno de agua. Pero las cosas se torcieron y, con las extremidades atascadas y en estado de shock, tuvo que ser rescatado tras un largo minuto y medio sufriendo un ataque de pánico, varios tendones rotos y gran cantidad de agua tragada. El mago estuvo en silla de ruedas durante más de una semana y lo acompañó un bastón por una larga temporada…
Siempre jugando con los límites…
  • El dedo cortado: Todavía a día de hoy algunos dudan de si se trata de una leyenda urbana, pero lo cierto es que lo ha confirmado el propio protagonista. En 1989, y durante un show en la ciudad de Memphis, Copperfield se cortó accidentalmente la punta del dedo índice con unas tijeras afiladas. Curiosamente, y a pesar de su reacción, el público creyó que formaba parte de la actuación… ¡Nada de magia! El espectáculo fue suspendido inmediatamente y al mago lo trasladaron rápidamente al hospital, donde le pudieron recoser la parte rebanada…

 

  • ¡Oh, Brandon!: Esta ya es más reciente y no le afecta a él directamente, pero tiene tela… El 17 de diciembre del año 2008, en una actuación en Las Vegas en la que Copperfield caminaba sobre las aspas de un ventilador industrial de 4 metros, uno de los ayudantes que movían el aparato (el pobre Brandon) fue absorbido por la fuerza del ventilador y sufrió graves lesiones en el brazo (que se rompió por varias zonas) y el rostro (hasta nueve puntos de sutura). Espectáculo cancelado y devolución de la entrada para todos los asistentes…
Volando libre del peligro… ¡Ese David!